El suicida siempre busca un motivo, intrínseco, para dejar de revolverse con el mundo. Se siente único, cree, en toda la plenitud de su especie suicida, que es aquel prometeo desencadenado, el proveedor de la muerte, y no es más que un Sisifo con complejo de Aquiles a quien su cólera no le permite mas que destruir sus propios límites, los límites de sus necedades y apetencias más sublimes.
Thursday, May 16, 2019
Mientras tiemblas
Mientras tiemblas, justo después de haber desprendido tu inocencia, me gusta ver cómo te desangras. Retomo los libros que usaba como pisapapeles, releeo los nombres incrustados en sus lomos antiguos.
Mientras tiemblas, me olvido de aquel miedo insufrible por escuchar cómo bostezaste mientras te contaba mi historia, que pronto no será personal, se leerá en algún periódico amarillista, y mis móviles serán infinitos.
La culpa es mía.
Mientras tiemblas, retiro llanamente tu corpiño de infanta y termino la tarea. Tú no dices nada, suena el eco sutil de una gota desprendiéndose, olvidando que incluso algunas de sus lágrimas pudieron rozarte la piel desnuda, el cabello desteñido y horrible, ese trasero abombado pero triste, tus muslos morenos por el sol.
Ya no dices nada, te disculpas de todo. Mañana no irás a la escuela y a nadie le va a importar, por que sabían que saliste con tipos como yo, por que tus maestros solo miraron sobre tu frente al escupir frases groseras sobre aritmética, sobre el pasado imperfecto, y maniataron con regaños tu carácter, tus caprichos personales, tus ansias de que sonara el timbre para salir corriendo a la calle.
Y si te quería, era por que vi en ti lo poco que deseaba en alguien, si alguna vez lo deseé.
Te agradezco por ser un descuido más del universo, por reconocer más del cosmos sin saberlo, más que yo, que pronto estaré tumbado en el colchón, mirando la televisor, tocándome, tan despreocupado como quien mira la programación infantil.
Afuera tu madre te buscará y nadie le sabrá decir con quién te fuiste, por que nunca notó tu timidez y falta de argumentos. Afuera comenzará tu búsqueda, en un mes quizá te encuentren justo aquí, plasmada en mis notas de criminal prófugo. Tu nombre escrito y tal vez algún dibujo mal hecho, darán con mi solitaria persona; y es que solitario es todo aquello que puedo mirar ahora, por eso los dos somos prófugos, tú de ese cuerpo blando y diminuto, yo de mi mismo.
Pero tiemblas y aún no termino de asearme, falta muy poco. Tu piel se va a poner magra y esos ojitos de niña tímida serán dos cuencas; te irás en la mente de muchos que te recordarán un par de meses, te cargarán para despedirse poco a poco de tu recuerdo.
Aquí ya no hay nada, ni deseo sutil, ni placer inmaculado; de tu espalda va cayendo hasta tus pies, mi tibia inyección letal, mi condición de bestia se ha colmado, y a concluído tu sonrisa en una mueca de angustia, pues ya tu infierno es venturoso, ahora te envuelve el frío orgasmo de la muerte.
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